Tecnología y Consciencia_Patricia Eugenia

Tecnología Cotidiana y su Efecto en la Consciencia

¿Alguna vez has sentido que un hechizo tecnológico nos tiene atrapados? Tecnologías que utilizamos todos los días y que parecen inofensivas. ¿De qué forma están afectando nuestra conciencia en estos tiempos de despertar, en estos tiempos en que la tecnología avanza a pasos gigantes?

Tenemos una elección: tomamos conciencia y nos transformamos o vamos a seguir adormecidos.

En este video voy a hablar de cuatro tecnologías cotidianas que si no estamos atentos nos pueden estar llevando a ese estado adormecido y de letargo. Vamos a tomar conciencia, vamos a estar presentes y atentos a estas cuatro tecnologías.

1. La televisión

La primera tecnología es la televisión. La famosa televisión que muchas veces existe más de una, dos y hasta tres o más televisiones en casa de una o dos personas.

¿A qué se debe que estamos tan adictos a esta televisión? Estos rayos catódicos que están constantemente bombardeando nuestro neocórtex y creando imágenes mentales.

La televisión nos absorbe. La televisión es pasiva y nos está dictando imágenes, visualizaciones en nuestra mente, en la parte de nuestro cerebro en la que nosotros podemos utilizar para envisionar, para imaginar. ¿Y qué hacemos en ese estado pasivo de televisión? Consumirla y alimentarnos de todas estas imágenes que últimamente se vuelven muy negativas, muy violentas.

¿Por qué queremos alimentar eso a nuestra mente?

La alternativa es: apaga esta televisión, déjala a un lado. Esta televisión no la necesitas. Si utilizas la televisión conscientemente para ver una buena película —que es un gran arte—, para educarte, para entretenerte un poco… porque entretener es entretener tu mente, entertainment, sostener tu mente para entretenerla. Tampoco es una palabra que me gusta.

Cuando estamos en conciencia no necesitamos ser entretenidos. Es imposible estar aburridos. Estamos vivos y la vida nos emociona y nos da alegría. Muchas veces nos vamos a la televisión porque estamos aburridos, porque queremos que pase el tiempo. Y esta televisión, en su forma absorbente y magnética, claro que agarra nuestra atención, nos vuelve pasivos en esta interacción.

Tu alternativa es: lee un libro. Toma un libro. Que nadie te robe ese hermoso espacio íntimo que puedes tener con un libro.

2. El microondas

La segunda tecnología es el microondas. Muchas casas tienen el microondas.

Yo no sé si ustedes recuerdan cuando estaban chicos, niños. Yo me recuerdo que si el microondas estaba utilizando teníamos que estar alejados de él, no podíamos estar ahí cerca en la cocina donde estaba un microondas funcionando. Mejor tomar distancia.

¿Por qué teníamos esta intuición de que acercarnos ahí no era sano? ¿Por qué entonces metemos nuestros alimentos a cocinarse ahí con toda esta frecuencia que estresa los alimentos?

El microondas no fue un gran invento para la humanidad. Realmente nos desconectó de preparar alimentos, de cocinar alimentos, de regresar al fuego que activa los alimentos.

Si no estamos atentos podemos estar adormecidos viendo televisión, calentando nuestra comida —muchas veces ya preparada— en un microondas. Estamos totalmente desconectados de lo que estamos ingiriendo, a lo que lo estamos exponiendo.

Piensa en el contenido interno de ese alimento: cómo sus células, sus átomos van a empezar a vibrar tan rápido por esa frecuencia intensa que le está dando el microondas. No es una buena idea.

Si no tienes alternativa para usar el microondas, bendice tus alimentos. Hazles mentalmente una protección a tus alimentos e intenta realmente cocinar y preparar tus alimentos con fuego real.

Muchas estufas son de inducción, no son eléctricas y no tienen el fuego. Esto es diferente al microondas porque la temperatura va creciendo, no es en automático un montón de temperatura que cocina nuestros alimentos casi al punto de quemarlos rápidamente.

Si no estamos atentos, regresa a preparar tus alimentos sin prisa, con conciencia, con bendición. Es lo que vas a ingerir. Nos alimentamos de eso.

3. La luz artificial

La tercera tecnología es la luz artificial.

Hemos abusado de la luz artificial. Esta luz artificial es relativamente nueva, tiene alrededor de 140 años en el mundo moderno. Esto nos ha desconectado de la oscuridad. Antes pasábamos tiempo en oscuridad. Las noches eran de estrellas, eran de calma.

Ahora, con la luz prendida, nuestros cerebros ven luz casi las 24 horas.

Yo entiendo que cuando vas a dormir apagas las luces. Pero ¿cuántas veces estamos expuestos a luz a las 10, a las 11, a las 12, a la 1? Cuando son horarios en los que biológicamente el cuerpo entra en oscuridad.

Nuestra glándula pineal necesita esa oscuridad. Nuestro cuerpo, nuestras células, para regenerarse. ¿Y qué hacemos nosotros? Constante luz artificial. Apenas hay oscuridad y sacamos nuestras lámparas, nuestras linternas.

Vamos a quedarnos a gusto con la oscuridad. Practica de vez en cuando apagar las luces y solo estar un rato viendo el cielo, por ejemplo, o reflexionando en la oscuridad. Si es mucho, prueba prender una vela que solo ilumina una pequeña parte, pero no está iluminando todo.

Hay que ser más conscientes con esa luz artificial. Está haciendo un desbalance en nuestro cerebro. Esa luz azul constante, por ejemplo, de las pantallas manda señales diferentes: es de noche, pero sigo recibiendo luz azul o luz blanca. Y puede desregularizar nuestras funciones hormonales y también nuestros estados mentales y de ánimo.

La oscuridad es importante. Es parte del balance.

Cuando puedas, apaga las luces. A mí me sucede que vivo en un lugar en el que si hay lluvia o viento constantemente se va la luz. Y yo siento exactamente en el momento que se va, porque se siente una energía calmada, como si todo se baja, se baja esa energía, esa vibración.

¿Serán las antenas y los teléfonos y motores de refrigeradores y aires acondicionados que pueden estar lejos de mí? Se siente como hay un bullicio constante de vibración eléctrica. Y cuando se va, que se apaga todo, se siente una calma distinta. Llegan otros pensamientos. Te sientes más libre, más ligero, más en calma.

Vamos a prender esas velitas. Vamos a quedarnos en esa oscuridad y disfrutarla.

4. Las computadoras

Número cuatro: las computadoras.

No me lo tomen a mal. Me encantan las computadoras. Creo que la tecnología es positiva. Lo que estoy diciendo es que si no somos conscientes de cómo la utilizamos —como un medio y no como un fin— esta tecnología nos puede adormecer.

Así como la televisión, la computadora también puede sacarnos del momento presente, distraernos. Es una selva salvaje el internet y el mundo de las computadoras conectadas a la red.

La inteligencia artificial que ahora ya está en las computadoras, y en otros dispositivos y hasta robots también, con este software inteligente que ya se está incluyendo en otras tecnologías cotidianas que utilizamos, está llegando a todos lados.

Esta inteligencia artificial —que gracias a Dios se llama artificial para recordarnos que existe la verdadera inteligencia y que esa la contenemos dentro, esta inteligencia infinita y divina— no hay que perderla de vista.

Hay que utilizar estas computadoras como herramientas para procesar información, para podernos nosotros vaciar de la información y que la computadora se encargue de almacenar, de procesar, de clasificar, de ordenar. Son bibliotecas. Nosotros podemos vivir ligeros y libres.

No perdamos de vista quiénes somos nosotros: hijos de Dios, humanos dignificados.

La tecnología nos puede facilitar. Sin embargo, ¿hacia dónde vamos a querer voltear después de que nos parezca demasiado aburrido? Porque estos poderes que vemos reflejados en tecnología son también poderes —o más bien poderes originales— nuestros.

La televisión crea una imagen, la proyecta. Es telepatía. Podemos comunicarnos.

El internet está creando de una forma orgánica lo que ya hace el consciente e inconsciente colectivo. Somos esas bases de datos, esas memorias. No más que ahora las vemos también virtuales.

Estamos creando este mundo paralelo virtual, alimentándolo con todo lo que contenemos y nuestras experiencias y conocimientos. Estamos alimentando estas tecnologías, estas inteligencias artificiales.

Hay que permanecer muy alertas. Hay que permanecer presentes.

No necesariamente cuando se habla de inteligencia, por ejemplo en Silicon Valley o estos lugares de gran auge tecnológico, se habla de sabiduría. Se habla de mucha inteligencia. Son muy inteligentes. Todo es smart.

Pero ¿dónde está la sabiduría en esto?

Puede haber una persona muy inteligente y construir una bomba nuclear. ¿Pero es sabio hacerlo?

Para eso estamos aquí: para sostener esa presencia frente a todos esos retos y tecnologías que van a surgir, que van a estar aquí y van a continuar.

No hay que dejar que estos medios tecnológicos nos adormezcan. No es necesario.

Los invito a tomar conciencia, porque esto lo utilizamos todos los días. No mencionamos ni siquiera el celular, pero es otra tecnología. Y no lo menciono porque ya se ha hablado mucho de esto y lo sabemos.

Es una era de información, como lo mencioné. Es una era de acuario. Eso se va a seguir expandiendo. Estamos en los albores, en los inicios de lo que está por venir.

A veces de pensarlo sentimos un vértigo de cómo estamos avanzando, cómo todo está creciendo.

Vamos a tomar presencia. Raíces. Hay que estar atentos a todos estos cambios que van a venir en el mundo y las tecnologías para permanecer despiertos, alertas.

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