Soltar y dejar ir_Patricia Eugenia

El Verdadero «Dejar Ir» para Liberarse

¿Crees que has dejado ir demasiado o que no has dejado ir suficiente?

Quédate. Aquí hay un mensaje importante.

Dejar ir es una práctica antigua. De oriente a occidente vemos que es un prerrequisito para el despertar y la transformación espiritual.

Desde el extremo del ascetismo, en donde renunciamos al mundo y a todo lo que nos ofrece. Lo vemos en los ascetas en India, los sadu, los sufis del islam, los monjes budistas. Todos han renunciado a algo. Y qué decir de los herméticos. Y qué decir de los cristianos, los padres del desierto que salieron de sus pueblos para entrar al desierto, para entrar en soledad buscando la perfección moral, la purificación espiritual, la reunión con Dios.

La idea es dejar ir las cosas del mundo para tener un avance espiritual. Y esto es consistente en religiones y culturas. Tiene una gran importancia.

Dejar ir es parte del balance de la vida.

No siempre es algo fácil. Es una de las cosas más difíciles de hacer en esta vida. Es uno de sus retos.

Pero aquí la pregunta es: ¿es necesario irnos al desierto? ¿Es necesario renunciar a todas las cosas del mundo para encontrar ese progreso espiritual que estamos buscando?

Y si nos vamos al desierto más lejano y vivimos de forma ermitaña, desapegados de todos y de todas las cosas, ¿estamos realmente libres?

¿Qué hay de los apegos interiores?

Dejar ir lo exterior es claro en el desierto. Pero ¿qué si estamos ahí y seguimos apegados a pensamientos, a formas mentales, a creencias, a ideas, a conceptos, a ideologías?

Podemos llevar todo ese peso, ese bagaje, al desierto. No vamos a tener nada en el exterior de qué preocuparnos o a qué apegarnos, pero adentro habremos construido una montaña de cosas a las que seguimos ateniéndonos, a las que seguimos aferrándonos.

Es importante dejar ir en estas dos dimensiones.

Ni siquiera es necesario dejar ir todas las cosas del mundo si no tienes apego a ellas. Sin embargo, observa si hay algo dentro de ti a lo que te estás apegando.

Si existe esa narrativa de que la vida es injusta, o la vida es dura, o la vida es un valle de lágrimas —como se ha dicho— esa es la forma por la cual estamos viviendo la experiencia. Y al tener esas creencias, ¿cómo crees tú que la vida va a responder a eso?

Si yo creo que la vida es injusta, ¿cómo va a responder la vida? ¿Cómo me lo va a reflejar? Mostrándome partes injustas.

Todo es un espejo.

Si yo dejo ir estas ideas y veo la vida claramente por lo que es —ya ni siquiera una etiqueta de decir “la vida es bella”, simplemente la vida es— entonces permitimos que la vida fluya a través de nosotros, que la vida fluya alrededor de nosotros.

Por eso el mensaje de este video es: observa esos apegos internos.

Porque podemos soltar mucho afuera, pero si no estamos soltando eso adentro, seguimos atrapados.

Y basta con darnos cuenta de que eso a lo que nos aferramos es solamente un pensamiento. Solamente una forma, de infinitas formas que pueden surgir.

Entonces damos un espacio. Una liberación.

Regresamos a la verdad de quién somos: el espíritu eterno, la conciencia eterna que observa, que está detrás de esos pensamientos y experiencias.

Volvemos al mensaje.

Hay que seguir reconectando constantemente con esta esencia interior que somos, para ver y vivir la vida desde esta libertad, desde esta claridad.

De esto trata el despertar espiritual: de darnos cuenta de que no somos lo que pensamos. Que no somos las ideas.

Somos lo que está detrás de ellas.

La conciencia que las observa.

Podemos vivir libres si dejamos ir eso que nos lo impide.

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