Cuando tu vida parece derrumbarse, puede ser el comienzo de tu renacimiento
¿Sientes que tu vida se está derrumbando?
Esto puede ser el comienzo de tu renacimiento.
Ya sea por cambios disruptivos e inesperados o por situaciones que nos presionan a tomar decisiones difíciles, todos en algún momento podemos experimentar una fase de crisis. Puede ser una dificultad con nosotros mismos, con nuestro entorno, nuestras relaciones, nuestro trabajo, nuestra economía o nuestra salud.
Una crisis es un punto crítico y decisivo.
Una crisis en nuestra vida es como si algo se derrumbara. Como si el edificio en el que estamos comenzara a sacudirse, a temblar, incluso a estar en fuego.
Pero quiero invitarte a ver lo positivo en esto, porque realmente es lo único que nos queda.
Si estás pasando por una fase de crisis en este momento, si sientes que algo se está derrumbando en tu vida, quiero decirte algo: esto es una gran señal.
No es una buena señal.
Es una gran señal de que algo nuevo está surgiendo.
La destrucción también hace parte del proceso de creación
Ten presente que la destrucción hace parte del proceso de creación.
Cada vez que va a surgir algo nuevo, algo de lo viejo tiene que derrumbarse, tiene que terminar. Y es este proceso el que nos trae crisis, incomodidad y malestar, pero también son señales positivas.
Por eso es importante que podamos verlo de esta manera, para atravesar mejor estas fases de reto y obtener el mayor crecimiento posible para aquello nuevo que está surgiendo.
Las destrucciones tienen un sentido.
Sirven un propósito.
Si algo en tu vida está terminando, se está destruyendo o te está llevando a una crisis que puede ser incluso existencial, una crisis en tu identidad personal, en tu sentido de dirección o en tu sentido de pertenencia, recuerda que todo esto está preparando el camino para algo nuevo.
También puede ocurrir cuando perdemos algo en el mundo material: un objeto, información, una persona, una relación o incluso un círculo social.
Todo esto está preparando el camino para algo nuevo.
La forma en la que vemos la crisis cambia nuestra experiencia
La razón por la que quiero que veamos esto de forma positiva es porque esta fase de crisis es natural. Hace parte del proceso, del movimiento y de la transformación.
Si nosotros lo vemos como una tragedia, no va a servir de nada. Nos vamos a sentir peor.
Si lo vemos como el fin del mundo, como algo completamente negativo que nos está sucediendo, nos vamos a quedar más atrapados en esto.
Y si intentamos desesperadamente arreglar la situación que está pasando, tampoco nos ayuda a estar en la actitud correcta.
Tampoco nos ayuda tener una mentalidad de víctima.
Ese no es el camino.
Lo que podemos hacer primero que nada es relajarnos un poco, tomar calma, dar un paso atrás y observar lo que está pasando.
Después de tomar un poco de calma, de tomar una respiración consciente, lo siguiente que podemos hacer es cambiar nuestra perspectiva sobre lo que está sucediendo.
Porque esto no es solamente un derrumbe.
Puede ser la señal de algo nuevo que está surgiendo.
Tres prácticas para atravesar una crisis con mayor conciencia
1. Reflexiona sobre lo que está sucediendo
El primer paso es la reflexión.
Desde esa calma y desde ese cambio de mentalidad, vamos a preguntarnos:
¿Qué acaba de suceder?
¿Cómo me siento?
Eso que se está yendo o se está derrumbando, ¿está dando espacio a qué?
¿Qué podría surgir de esto?
Reflexiona sobre cómo te sientes, sobre lo que ha estado pasando y sobre lo que se ha venido formando para llegar a esta situación.
Si es algo completamente inesperado e inevitable, recuerda mantener una actitud de que la vida es tu aliada.
Estas experiencias están para hacernos crecer, porque ese es nuestro propósito.
Aquí nos sirve mucho trabajar el desapego, el dejar ir.
Y sé que no es fácil.
Pero para eso son estas prácticas.
2. Siembra curiosidad hacia lo que viene
Después de haber reflexionado, lo segundo que puedes hacer es sembrar curiosidad.
Pregúntate:
¿Qué va a pasar ahora?
Me pregunto qué nuevo va a llegar en este espacio o vacío que se está abriendo en mi vida.
¿Qué oportunidades van a surgir?
¿Qué más puedo conocer de mí mismo o de mí misma en esta situación?
¿Qué estoy aprendiendo?
¿Qué voy a aprender?
¿Cómo voy a resultar después de esta experiencia?
Cuando introduces curiosidad, cambias también la energía de lo que está pasando.
Ya no estás atrapado en la pregunta:
“¿Por qué me pasó todo esto? Esto es terrible. No lo puedo aceptar”.
Ahora puedes decir:
“Está bien. Acepto que esto acaba de pasar. Respiro, me calmo e introduzco esta curiosidad acerca de lo que acaba de suceder y de lo que va a venir después”.
Porque si algo se va, es porque algo nuevo va a entrar en tu vida.
3. Utiliza afirmaciones para traer luz a la oscuridad
Otra práctica que puedes utilizar son las afirmaciones.
Es justo en estos momentos de oscuridad donde traemos la luz de la conciencia.
Afírmate.
Afirma quién eres ahora.
¿Quién eres frente a todo este caos o derrumbe aparente que está sucediendo?
Utiliza la afirmación para afirmar aquello que viene de ti después de esta experiencia.
Utiliza tu creatividad.
Eres un ser creador.
Ahora tienes una oportunidad para poner una nueva intención y cooperar con este proceso de transformación y crecimiento que se está presentando.
Estás cooperando con tu actitud.
Estás cooperando con tu intención.
Estás cooperando con tus afirmaciones.
A veces pensamos que las afirmaciones se dicen cuando el día está perfecto y todo está funcionando bien.
Y claro que funcionan en esos momentos.
Pero es precisamente cuando enfrentamos este tipo de experiencias donde tenemos que sostener nuestras creencias más profundas y preguntarnos:
¿Quién soy frente a este derrumbe?
¿Soy una persona resiliente?
¿Soy una persona con fe?
¿Cuál va a ser mi intención?
Si no sabes qué vas a crear, puedes comenzar con una intención basada en cualidades.
Por ejemplo:
Ahora tengo la intención de cultivar amistades más sinceras en mi vida.
Ahora me abro a desempeñar un trabajo o una actividad más alineada con mi pasión y mi propósito.
Ahora dejo ir esta relación, dejo ir a esta persona, para darle lugar al amor verdadero, para amarme más a mí, para darme más atención o para atraer nuevas personas a mi vida.
Busca cualidades.
Busca aquello que te haga sentir mejor contigo mismo.
Busca elevar tu frecuencia.
Elige ser una nueva persona con una vibración más alta.
Estás creando un nuevo tú.
Estás siendo creativo.
Escribir para conocerte en medio del reto
Otra práctica que puedes hacer es escribir.
Utiliza tu diario para expresar cómo te sientes en esta situación.
¿Cómo te gustaría sentirte ahora que esto ha pasado?
Escríbelo.
Desahógate.
Hazte preguntas:
¿Qué puedo hacer para sentirme mejor ahora?
¿De qué forma puedo actuar la próxima vez para evitar que algo así suceda?
Cultiva la riqueza que existe en esta experiencia.
Cultiva el conocerte a ti mismo enfrentándote a estos retos.
Lo que permanece cuando todo lo demás cambia
La vida no se trata de vivirla sin retos.
La vida no se trata de ir en una línea recta donde nunca pasa nada fuera de lugar.
No funciona así.
Los retos están para hacernos crecer.
Para fortalecernos.
Confía en la vida.
Hay sabiduría.
Todo tiene un motivo para enseñarnos algo.
Y a veces cuando perdemos algo es para enseñarnos a no apegarnos a las cosas.
Y esto nos lleva al punto más importante:
Cuando se derrumban las cosas afuera, cuando experimentamos estas crisis donde todo parece sacudirse, nos ayuda a ver qué es lo que permanece.
Qué es lo inquebrantable dentro de nosotros.
Sin importar qué pueda pasar alrededor, qué pueda irse o qué pueda arruinarse, algo dentro de ti permanece inmóvil.
Al principio hablamos de ese edificio que se sacude.
Ese edificio eres tú.
Esa estructura que se mueve desde su centro, desde su raíz.
Está en llamas.
Pero es el fuego de la transformación.
Es el fuego de la purificación.
¿Qué va a quedar después de todo este fuego?
Todo aquello que no es verdadero se va a quemar.
Pero, ¿qué queda?
¿Qué queda en ti?
Queda esa esencia inmortal que tú eres.
Y es desde esa conciencia de una esencia inmortal e inquebrantable que vas a crear lo nuevo.
Desde estas cenizas que quedan después de la destrucción, de la crisis y de la experiencia.
Una experiencia personal de transformación
Una de las experiencias de crisis que más me han marcado en la vida ocurrió hace mucho tiempo.
En ese momento yo ya tenía cierta conciencia de estar creando o manifestando conscientemente. Ya había dejado mi trabajo como ingeniera en un corporativo y estaba buscando alinearme con trabajos, actividades y proyectos creativos.
Quería explorar esa parte de mí.
Me junté con un grupo de personas, un equipo, y comenzamos a crear un evento de beneficencia. Todo parecía estar muy alineado con eso nuevo que quería hacer.
Pero una de las personas del equipo resultó ser un estafador.
Y aunque algo dentro de mí me decía que algo no estaba bien, yo no quería verlo.
Seguí enfocándome, afirmándome y teniendo mis intenciones muy claras sobre lo que quería lograr con ese proyecto.
Trabajé muchísimo tiempo.
Puse mi energía, mi tiempo y también mis recursos económicos.
Prácticamente puse todo en ese proyecto.
Al final, la verdad salió a la luz.
Esa persona se llevó el dinero y quedaron deudas que pagar con proveedores.
Yo había invitado amigos, familiares, conocidos y relaciones de trabajo a ese maravilloso proyecto que había estado construyendo.
Nadie hubiera imaginado el fracaso que fue el proyecto.
No la experiencia.
El proyecto.
Por fuera parecía que todo había salido adelante, pero por dentro los números no estaban funcionando.
Tuve que poner dinero personal para poder cerrar las cuentas.
Y lo más difícil no fue la parte económica.
Fue moralmente.
Me sentía defraudada.
Mi autoestima estaba baja porque había creído en el proyecto, en mis intenciones y en mis afirmaciones.
Todo parecía tan alineado.
Parecía que tenía que funcionar.
Pero no resultó así.
Como había invertido mucho dinero y tuve que poner más encima, prácticamente me vi obligada a dejar mi departamento.
Ese lugar que amaba.
Ese lugar donde había comenzado mi independencia.
Tuve que prepararme para regresar a casa de mis padres.
Recuerdo estar sentada en la oscuridad, llorando, en ese departamento vacío.
Para mí parecía una tragedia.
Pero fue un momento muy amargo y al mismo tiempo muy dulce.
Estaba en ese piso frío, sin entender qué había pasado.
Si yo había intencionado para que todo resultara bien, si estaba haciendo las cosas alineadas, ¿qué estaba pasando?
Y fue precisamente en ese vacío donde pude escuchar esa voz dentro de mí.
Esa presencia divina dentro de mí que comenzó a hablarme, a consolarme y a llenarme de fuerzas.
Entonces me levanté y dije:
¿Puedo ir a casa de mis padres?
Esto no es el fin.
Voy a continuar.
Sé que he sembrado cosas positivas.
Regresé a casa de mis padres solamente por unas semanas.
Y poco tiempo después mi vida comenzó a cambiar.
Comencé a viajar.
Comencé a recibir oportunidades que no esperaba.
Lo que había pasado no fue un fin.
Fue un medio para llegar a otro lugar.
Y ese nuevo lugar tampoco era un fin en sí mismo.
Era otro medio para seguir caminando.
La invitación
Así como yo tuve esta experiencia, estoy segura de que tú también has tenido momentos que te han fortalecido.
Y aquí estás.
Aquí estamos.
Quiero invitarte a ver estas crisis y estos procesos de destrucción con una nueva mirada.
Con más paz.
Que nos enseñen a soltar y a dejar ir para no vivir aferrados.
Cuando sucedan cosas que nos muevan, podemos tomar esa esencia interior inmóvil y permanecer bien.
No perder la sonrisa.
No perder nuestro estado de ánimo.
No perder nuestra paz interior.
Todo se puede mover.
Podemos experimentar toda la gama de emociones, observarlas, sentirlas y mantener nuestra presencia lo más posible.
Estamos aquí para desarrollarnos como almas, como espíritu en un cuerpo.
Estamos aquí para encarnar estas cualidades.
Y especialmente en esos momentos de oscuridad, traer esa luz que proviene de nuestro interior.
Todo va a estar bien.



