El Poder de Rendirse

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¿Y si la clave para vivir en paz y en armonía fuera, simplemente, rendirnos?

Si te sientes abrumado, bloqueado o atrapado, y no sabes qué hacer, este artículo es para ti. Vamos a hablar de rendirse y de cómo esta postura puede ser una gran estrategia. Al final te comparto una práctica muy sencilla, fácil de integrar en tu vida, y sus resultados te van a sorprender.

Ir contra corriente

Muchos hemos sentido la frustración de ir contra corriente. De estar luchando, constantemente en batalla: con una situación, por alcanzar algo, o contra algo que nos confronta. ¿Y qué hacemos? Muchas veces luchamos más. Forzamos más las cosas.

Rendirnos puede parecer darnos por vencidos. Pero rendirse puede ser un acto transformador: un acto consciente y profundo de fe y de confianza en el movimiento natural de las cosas.

Yin y yang: fluir y alcanzar

Fluir es una postura yin, una postura de agua. Dejamos que las cosas pasen. No tomamos acciones para cambiarlas; permitimos que el flujo las acomode.

Frente a ella está la postura yang, más occidental, de fuego: tenemos que lograrlo, sea lo que sea. No podemos darnos por vencidos. Tenemos que obtener el resultado que queremos.

No estoy desacreditando la polaridad yang; es muy importante. Lo que quiero es traer al juego la polaridad yin: soltar, dejar ir, fluir. También es una fuerza importante, y necesitamos las dos en balance.

Soltar y dejar ir es muy del camino del Tao, que nos habla de la no acción: dejar que las cosas sucedan por su propio orden y ritmo natural. Dice el Tao Te Ching:

Cede y vencerás. Dóblate y serás recto. Vacíate y serás lleno.

Rendirse conscientemente lleva la semilla de la fe. Abre paso a la paz interior, abre espacio a un poder superior y trae resultados reales y positivos a tu vida.

Cómo rendirnos conscientemente

Es muy sencillo:

  1. Haz una pausa. Detente en medio de la agitación. Con esa pausa, tomas presencia.
  2. Obsérvate. ¿Dónde te estás resistiendo? Puede ser en la mente: estás argumentando, estás en resistencia con alguien, con el presente o con una situación. También puede ser una tensión en el cuerpo a causa de esa resistencia. ¿Dónde está?
  3. Ten la intención de soltarla. Apóyate en tu respiración para tomar centro y para soltar lo que tengas que soltar.

No tenemos que hacer nada complejo. Ten la intención de soltar, y respira. Así es como, simplemente, nos rendimos.

Rendirse con fe

Al rendirte, cultiva la confianza y la fe. Ten una actitud positiva. No es lo mismo rendirnos con una actitud negativa o pesimista que rendirnos con fe y confianza en un poder superior. Eso lo cambia todo.

Por fuera puede parecer la misma acción, o la misma no acción. Pero por dentro, en lo invisible, se están tejiendo causas distintas por la energía con la que te estás rindiendo. Es la energía detrás de las cosas la que dicta la vibración.

Busca que rendirte te traiga alivio, que te sientas bien en el momento presente. Esa es la señal de que estás haciendo una rendición positiva. Y permite que todo se vaya acomodando.

Alinearte con el flujo de la vida

Rendirse nos alinea con el flujo natural de las cosas y de la vida. Así podemos fluir a través de las experiencias y las situaciones. Aceptamos lo que es, en vez de luchar con lo que el presente nos trae.

Al rendirnos, al poner nuestra fuerza en calma, en receptividad y apertura, el flujo de la vida entra en nosotros y empieza a ordenar las cosas.

Ese flujo tiene una dirección; sigue un camino. Si estás atento a lo que estás creando conscientemente en tu vida, a las causas que estás sembrando, puedes soltar el resultado y el apego a lo que va a pasar. Al soltar, permites que las cosas pasen como tengan que pasar, y confías.

Hay que tener sabiduría para saber cuándo aplicarla. La rendición es una gran estrategia, muy útil en muchísimas situaciones, y la utilizamos muy poco.

Rendirse no es dejar de actuar

Rendirse no necesariamente significa no actuar. De hecho, la verdadera acción surge de un estado de quietud y de calma, un estado en el que hemos aceptado el presente y nos hemos rendido a lo que es.

Lo que hagamos desde ahí surgirá de un lugar más profundo, de una energía más alineada. Nuestras acciones serán más efectivas, más eficientes y tendrán mayor poder. Y como no estás apegado a los resultados, eres libre de actuar con creatividad y autenticidad.

Hemos sido muy programados en la mentalidad de luchar, de controlar, de alcanzar lo que queremos. Eso es parte del balance, pero no olvidemos la otra parte: soltar y dejar ir.

¿Cuándo elegir una u otra? Obsérvate. Ahí vendrán tu intuición y tu sabiduría interior. Si algo no se siente bien, si te tiene estresado o angustiado, no va por ahí. Cuando las cosas fluyen de verdad, se sienten bien.

Claro que hay retos. Hay que distinguir cuándo un reto está ahí para hacernos crecer y lo vivimos de forma consciente, y cuándo estamos yendo en contra, luchando, resistiéndonos, sufriendo y desperdiciando un montón de energía. Eso no es necesario.

Rendirnos para abrirnos. Rendirnos para alinearnos. Rendirnos para tomar acciones conscientes. Si en algún momento sientes que vas contra corriente: detente, respira y considera rendirte.

Práctica: «Lo suelto»

Esta práctica te puede tomar de 5 a 10 minutos y la puedes hacer todos los días, en cualquier momento. A mí me ayuda más en la tarde o en la noche, cuando quiero soltar todo el día.

  1. Siéntate con la espalda recta o acuéstate. Yo prefiero sentarme, para no quedarme dormida y mantenerme concentrada.
  2. Pon un temporizador de 5 minutos en tu celular para marcarle un espacio a la práctica.
  3. Cierra los ojos. A todo lo que llegue a tu mente, dile: lo suelto. Llega un pensamiento: lo suelto. Llega una sensación: lo suelto. Recuerdo algo que está pasando: lo suelto.
  4. Apóyate en tu respiración. También puedes traer a tu mente cosas que quieres soltar, presentarlas y decir lo suelto, mientras sigues respirando y sientes cómo las vas soltando.

Usa lo suelto como un mantra, al ritmo que necesites. A veces llegan muchas cosas y vas más rápido; a veces es más suave. No hay reglas. Lo importante es tomarte el tiempo de soltar y descargarte de todo lo que trae el día.

Cuando termines, te vas a sentir muy ligero. Las cosas que te estaban agobiando habrán perdido mucho peso. Entre más lo hagas, más te vas a acostumbrar. Puedes usarlo a mitad del día, o justo cuando acaba de suceder algo: regresa a tu lo suelto.

Así como queremos cosas, también hay que soltar cosas. Sin estas dos, no vamos muy lejos.

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