¿Puede el deseo por querer ser más ser una forma de recordarnos lo que ya somos?
Es posible vivir en paz cuando tenemos deseos de algo más.
En este video hemos hablado de ambiciones, de metas y de la motivación para alcanzarlas. Estas nobles aspiraciones inspiradas por el potencial, inspiradas por nuestro crecimiento personal, este deseo innato de querer ser más.
Pero, ¿qué sucede con esos deseos tan nobles?
Lo que sucede es que, si no estamos atentos, se pueden llevar lo mejor de nosotros.
Por eso vamos a crear ese balance para que esas aspiraciones y esos deseos futuros no estén afectando nuestra calidad de vida presente.
Cuando el deseo de cambiar viene de un lugar equivocado
Muchas veces los cambios vienen empujados por alguna insatisfacción.
Algo queremos cambiar y es natural querer mejorarlo.
Pero hay que estar claros y no confundir si lo que tenemos que ajustar es una meta exterior o tenemos que ajustar algo interior.
Por ejemplo:
Una persona puede sentir una insatisfacción y buscar en su carrera profesional cómo llenar esa insatisfacción.
Inconscientemente va a esforzarse más en su trabajo, pasando más tiempo en su oficina y descuidando más y más su familia y sus seres queridos, que requieren de su presencia.
Esta persona puede meterse completamente en esas metas ambiciosas de su carrera, pero no va a encontrar esa satisfacción porque no se está dando cuenta de que lo que su ser está pidiendo es esa conexión con su familia.
Esa conexión le va a dar esa satisfacción que está buscando y que seguramente va a impactar positivamente también su trabajo.
Hay que ver bien dónde está ese ajuste.
Que no veamos algo externo, una meta ambiciosa externa, para ocuparnos y no ver lo que está pasando adentro.
El cambio exterior empieza desde dentro
Otro ejemplo es alguna mujer, o muchas mujeres, que buscan verse más hermosas.
Se comprometen con rutinas de ejercicio intensas o ciertas formas de comer para verse mejor.
Y todos estos cambios externos, sin poner atención a su carácter, a su carácter de ellas mismas, cómo es que están internamente… ahí está el ajuste.
Echa un vistazo a tu interior para que pueda desde adentro entonces mejorar lo de afuera.
Seamos claros:
¿Es una meta externa o es un ajuste interior lo que tenemos que hacer?
Volver nuestra atención hacia dentro
Otra perspectiva que te quiero compartir es que, en esta vida, en esta actualidad que estamos todos compartiendo, estamos muy distraídos.
Nuestra atención está bastante afuera, al mundo exterior.
Vemos pantallas por todos lados. La vida de otros de repente está enfrente de nosotros todo el tiempo, y esto puede nublar nuestra propia visión.
Toma una reflexión.
Una pausa para ver dentro de ti:
¿Cuáles son esas ambiciones más auténticas?
Las de tu verdadero ser.
Asegúrate de ser muy fiel a esos valores tuyos personales para que no te dejes llevar por todo este impulso de la sociedad que a veces nos lleva a donde la sociedad colectiva quiere.
Busca lo que tú quieres.
¿Quién eres tú?
¿Cuál es tu verdadera ambición?
Y no tengas miedo a expresarla.
La simplicidad de una verdadera ambición
Esta tercera perspectiva que te quiero compartir hoy es acerca de la simplicidad.
Muchas veces muchas metas, muchos objetivos, muchas intenciones, son nada más ser complejos.
Esas diez metas, si vamos en esencia, puede ser solo una.
Vamos a la esencia.
Vamos a destilar todas esas formas para ir al jugo, a lo principal.
Si esa ambición, esa meta, está alineada como lo hemos hablado, entonces va a simplificar y va a crear una armonía en tu vida y hacia tus otras metas y ambiciones que están conectadas.
Grandes maestros que han caminado esta tierra, sus ambiciones influyeron en cultivar una vida de virtud, cultivar el autoconocimiento, cultivar la armonía y el servicio.
Muchas veces toda su vida estaba dedicada a una de estas ambiciones y de ahí se desarrollaban todos sus trabajos, sus planes y todo su esfuerzo.
Vamos a definir bien esas ambiciones.
La meta principal: vivir plenamente el presente
Y por último quiero traerte una solución a todo esto.
Y esa es tu meta principal:
Vive plenamente el presente.
Ten esos minutos de conexión con tu ambición, con tu intención, con esa meta.
Visualiza si es lo que practicas.
Afirma si es tu práctica.
Pero no olvides vivir plenamente el presente.
Aquí está el amor.
Aquí está la alegría.
Aquí está todo.
Disfrútalo.
Vívelo.
Y eso es lo que te va a traer el éxito interior y exterior.
Y volviendo a la primera pregunta que hicimos hoy:
¿Pueden nuestras ambiciones ser un recordatorio de algo que ya somos?
Mi respuesta es sí.
Creo esto.
Posiblemente tu también.
Creo que estamos aquí para recordar eso que ya somos y todo este camino es para habitarlo, para encarnarlo.
Por eso es que esos deseos los sentimos tan interiores, tan íntimos a nosotros.
Porque es quién somos finalmente.
Creo que eso que buscamos es lo que ya somos.
Y queremos expresar:
Ser más.
Ser más nosotros mismos.



